Deidades yorubas desandan Suiza
Centella que ba bené
Yo sube arriba palo.
Canto de Oyá
El 9 de febrero se inauguro exitosamente la exposición del artista plástico Jorge Rodríguez Arteaga (La Habana – 1963) radicado en Suiza desde hace seis años, en la ciudad de Aarau, cantón de Aargau .
La muestra pictográfica alrededor de veinticinco obras de la última producción de Rodríguez Arteaga, recorre sus visiones de las deidades y ritos del panteón yoruba, la sala presidida por el Niño de Atocha, transculturado en Elegguá, orisha mayor, separa dos mundos, rodeado de llaves, abre y cierra las puertas de la desgracia y la felicidad, al mito y la leyenda, brindando seguridad a la casa y refugio al recién llegado, delimita Elegguá estos dos mundos físicos diferentes, y nada equilibrados, el tórrido y sombrío frío suizo y la cálida explosión de colores de esta exposición titulada “La santería”.
Los cuadros ambientados en la rica esencia del panteón yoruba, más allá del recurso facilista o folclórico de las piezas, ambienta, al desconocedor permitiendo informarse de las tonalidades, collares, pattakines y atributos que a cada uno pertenecen. Estos cuadros susurran desde los caracoles, presencia obligada y reiterada, la voz de los santos, como expresión de los orishas, señalan el camino de los hombres, que nos conduce a presenciar “El nacimiento de Changó” el viril guerrero, hacha de doble filo en mano centellando en rojo y blanco, “Obbatalá y la creación de la tierra”, “Oyá la guerrera”, desde su arcoiris en remolino subiendo al cielo, capeando temporales y los fuertes vientos. Marcando el final de todos, el camino al cementerio. Marcando la alegría de Cuba y el Caribe “La rumba”, causa impacto; reflejando esplendorosas tumbadoras en fina simbiosis con el ritmo y la voluptuosidad de la mujer negra.
La patrona de Cuba, la Virgen de la Caridad del Cobre, como gran reina “Iyalodde” fue doblemente homenajeada en la muestra con la obra pictórica “Ochún la belleza del Río”, y con un altar montado -al final de la casa-, con sus tules dorados su infaltable sopera amarilla su campanilla, sus cadenas de oro, y sus calabazas con miel, seduciendo a Oggún:
En cuanto a técnica, se nota la presencia de un artista que ha encontrado su camino, con estudios superiores en el Instituto Superior de Arte de La Habana, en la especialidad de escultura, Rodríguez Arteaga logra un perfecto equilibrio entre representación artística y el conocimiento y estudio de las raíces de la nacionalidad cubana.
La muestra expuesta por primera vez en Suiza, contó con la presencia de público suizo y latinoamericano, interesado en el conocimiento de la cultura cubana, funcionarios de la Embajada de Cuba en Berna, y una amplia representación de los cubanos residentes en Aargau y otros cantones vecinos.