Compadre querido:
Así es Fidel: Un hombre excepcional y gigante.
Nada queda suelto a la casualidad en su sentido de la responsabilidad con Cuba, la Revolución y el pensamiento más progresista y justo a nivel global.
No puedo negarte lo duro que me resulta saber que tiene limitaciones físicas, ya hace meses que no lo vemos circular por las calles pero cada día está en nuestros hogares, centros de trabajo, etc. con sus “Reflexiones” siempre de claridad meridiana. El y sólo él, es capaz de darlo siempre todo, y esta decisión comunicada por él ayer es un ejemplo más de cómo es un hombre cuando su vida está en función de una causa superior y no de un triunfalismo hueco, individualista o con ganas de figurar más allá de lo que la patria requiera.
El y sólo él marca cuál es el camino que considera mejor y cuál es el rol que él piensa que ahora debe jugar. Aunque ni él ni nadie pueden hacer que siga siempre siendo para los revolucionarios del mundo nuestro Comandante en Jefe.
Esa aparente alegría que inundó a la gusanera, a las masas mediocres de todas las latitudes que imbécilmente creyeron leer en su declaración una retirada, una derrota o un entierro político y festejan (como lo hacen cada vez que ellos mismos riegan la bola de que Fidel murió), en el fondo se sienten frustrados porque hasta en esta oportunidad el Comandante en Jefe les ganó una vez más la pelea y decidió cómo quiere que se le vea, cómo quiere que se le reconozca y cómo piensa que debe ser el destino que día a día forjamos los cubanos con el apoyo de muchos hermanos que en el mundo siguen y defienden los principios que nos fundamentan.
Un abrazo grande para tí.
Sandra
Suiza
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